Preguntas del cielo. Lorena Gilaberte:

Escrito el 22/09/2022
por Agus Montenegro


“ El perfecto amor perfecto echa fuera el temor” 1 Juan 4:18

Entonces el Señor Dios llamó al hombre: ¿Dónde estás?El hombre contestó:Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo. ¿Quién te enseñó que estabas desnudo?—le preguntó el Señor Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? El hombre contestó:La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí. Entonces el Señor Dios le preguntó a la mujer: ¿Qué has hecho?La serpiente me engañó—contestó ella—. Por eso comí.

Desarrollo: Como siempre en la palabra de Dios encontramos el origen de absolutamente todo. El temor no es la excepción. Desde Génesis hasta Apocalipsis un sin fin de emociones han atravesado a los protagonistas de cada relato. Poder descifrar  lo que ellos sintieron y experimentaron en las distintas situaciones, nos posiciona en un lugar de identificación y aprendizaje. 

Hoy vamos  a reflexionar juntas sobre la primera situación en la Biblia donde el temor se hizo presente. La encontramos  en Génesis 3:9-11. Cuando Adán y Eva desobedecen  la voz de Dios y  comen del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, ellos deciden esconderse porque sintieron miedo. Es allí que Dios los confronta y les hace una serie de preguntas: 

  1.    ¿Adán, Dónde estás? Si Dios lo sabe todo, ¿por qué le pregunta dónde está? Esa pregunta tiene que hacerse eco hoy en nosotras y cuando el temor viene a atacarnos  podemos preguntarnos: ¿Dónde estoy en este momento que estoy sintiendo miedo? Adán y Eva estaban en el huerto, en el mismo lugar donde antes solían disfrutar del compañerismo y la amistad. Esto nos muestra que aunque tenemos acceso a su presencia, podemos aislarnos, escondernos, sentirnos lejos y solas. Esa lejanía nos sumerge en el miedo y la ansiedad.


 

2.              ¿Quién te enseñó?  la voz del Espíritu hoy nos dice: ¿Quién te enseñó  o de donde aprendiste que ….? (allí podés colocar tu miedo). Parafraseando el texto podríamos decir:  ¿Con quien estuviste conversando?  ¿de donde sacaste la idea de que no te amo lo suficiente, o que jamás vas a superar esto que te sucede, o que no vas a tener lo necesario para avanzar, etc?  . Si Dios mismo respondiera esa pregunta le diría lo mismo que a Adán: quiero ser tu mejor maestro, yo soy el único que puede enseñarte lo bueno y lo malo.

3.               ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? Básicamente Dios le pregunta: Adán, ¿que está alimentando tu miedo? ¿con que lo estas saciando? ¿Qué pensamientos alimentan tu temor? ¿A qué mesa te estás sentando a cenar? Hoy podemos escuchar a Dios padre decirnos : Tengo un banquete de verdad y estás eligiendo migajas de mentiras. Las mentiras no sacian, son simplemente sobras que  te dejan con ansias de más. 

4.               ¿Qué has hecho? Ahora Dios Padre los invita a examinar sus acciones y las mismas son las consecuencias de cada una de las preguntas anteriores. Porque dependiendo de donde hoy nos encontremos paradas, de qué tipo de conversaciones estemos teniendo con nosotras mismas e incluso dependiendo  de qué nos  estamos alimentando,  así serán los pensamientos que tengamos, las emociones que sintamos, las decisiones que tomemos.

Hoy la voz del Espíritu quiere y puede hablar más fuerte que tus miedos, y el mismo Padre que cubrió la desnudez de Adán y Eva hoy nos  pregunta a cada una de nosotras: ¿Dónde estás?  y él mismo  contesta: no te olvides que el Edén es nuestro lugar de amistad, allí quiero enseñarte , alimentarte y darte el presente y el futuro que soñé para vos . 

Activación: Pedile al Espíritu Santo que te muestre cuáles son tus miedos. Algunos son evidentes y otros saben esconderse. Te sugiero que en la medida que el Espíritu Santo te los revele,  los puedas anotar, hagas el ejercicio de hacerte las cuatro preguntas anteriores y que bajo su guia escribas cada una de las respuestas. Luego pedile al Espíritu que hable verdad sobre tu vida y transforme esas mentiras en lo que el Padre está diciendo de vos.

Oración: “ Señor te pido  me ayudes a discernir mis miedos, a darme cuenta que muchas veces sin querer he conversado demasiado con el enemigo. Quiero hablar más íntimamente con vos y crecer en la revelación de tu amor perfecto.”