Semana #2 Yo soy quién decís que soy

Escrito el 24/10/2022
Guerreras idc


La semana pasada vimos que cuando me es revelada la Paternidad de Dios por medio de su Espíritu Santo, podemos ver que todo eso que en nuestro recorrido en la vida nos faltó, es suplido por la abundancia del Reino de los Cielos que vino a establecerse en nuestros corazones. 

 

Cuando Jesús caminó en la tierra declaró: el Reino de los Cielos se ha acercado. 

 

El centro del mensaje del evangelio es que Jesús vino al mundo a reconciliarnos con el Padre. Muchas veces creemos que Jesús murió por nuestros pecados, pero eso no es así, Jesús murió para “despejarnos” el acceso al Padre. El pecado es solamente un obstáculo que Jesús anuló, pero el verdadero propósito de Jesús en esta tierra fue darnos acceso a la Paternidad de Dios, la buena noticia del evangelio es que el camino al Padre fue despejado, por medio de Jesucristo y hoy, por gracia podemos acercarnos confiadamente a Papá. 

 

Lo que Jesús vino hacer al abrirnos el camino al Padre fue mostrarnos que más allá de nuestras paternidades humanas, nuestro origen está en el Padre. Efesios 1 dice “En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo.” Esto significa que, mucho antes de nuestro nacimiento hay una predestinación celestial. Antes de establecer nuestras relaciones primarias, antes de que nuestros padres planearan o no tenernos, Dios ya nos había elegido; y ésto tiene el poder para ser mucho más determinante de lo que vivimos, de lo que nos dijeron, de todas nuestras experiencias de carencia: Dios ya nos eligió y a través de Jesús nos adoptó como hijas suyas.

 

Jesús nació siendo 100% humano, con los desafíos y las dificultades que el mundo tiene, con padres humanos con aciertos y fallas, bajo la influencia que las experiencias tempranas tienen en nuestra vida, para rescatarnos a nosotros de todo eso, y mostrarnos el verdadero camino, la verdadera libertad, la realidad de la Paternidad de Dios disponible para nosotros.  

 

Estoy segura que muchas veces escuchaste hablar acerca de la Paternidad de Dios, pero hoy quiero invitarte a que hagamos juntas un exhaustivo “test de paternidad”. Porque si bien muchas ya conocemos la realidad de que Dios nos adoptó como hijas, en muchas áreas de nuestra vida, seguimos viviendo como si nuestra identidad fuera otra. 

 

Bendiciones espirituales en Cristo

Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, 10 para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo, esto es, reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra. 

En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.  En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.  Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios,[d] para alabanza de su gloria.” Efesios 1:3-13 


 

¡Buenas noticias! ¡Por medio de la sangre de Jesús, tu prueba de ADN dio positiva!

¡Verdaderamente sos una hija de Dios!

 

 Reflexionemos juntas

  • ¿Qué significa para tu vida cotidiana que Jesús vino a abrirte camino al Padre?

  • ¿A veces sentís que ese acceso al Padre está trabado? ¿A qué crees que se debe?

  • ¿Qué emociones se producen en vos cuando lees Efesios 1?

  • ¿En qué áreas o aspectos de tu vida sentís que no estás viviendo como hija de Dios?

 

Oracion 

 

Volvé a leer, en oración y en voz alta Efesios 1. Cambiá la conjugación a primera persona y si es necesario reemplazá alguna palabra para que suene familiar, cercana y real en tu vida. (Ej: Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que ME BENDIJO en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo)

 

Orá renunciando a las mentiras que detectes en tu pensamiento, y declará las verdades de Dios expresadas en Efesios 1, una por una. Te animamos a que lo hagas cada día de esta semana. 

 

Profundizá en la semana 

Ejercicio 1  (personal)

  1. Leé detenidamente Efesios 1 y hacé un listado de lo que Dios dice e hizo a favor tuyo. 

  2. Hacé un listado y debajo de cada una de estas acciones o declaraciones escribí con tus propias palabras, qué significa eso para tu vida.

  3. Confrontá esas verdades con mentiras que hasta aquí creiste acerca de tu vida.

Tratá de ser lo más exhaustiva posible. Desglosá cada frase, cada palabra. ¡Hay mucha riqueza en Su Palabra!

Pero no te desanimes, si te parece muy largo o complejo el ejercicio, hacé lo que puedas, como puedas. Con solo una palabra que sale de la boca de Dios, podemos ser libres. Hacelo a tu ritmo y de acuerdo a tus posibilidades.

 


 

Ejercicio 2 (con otra guerrera) 

Elegi a una guerrera y describí con mucho detalle todo los atributos y virtudes que ves en su vida. Sean recíprocas (que ella lo haga con vos) 

 

Ejercicio 3 (para otros) 

En la semana te alentamos a estar atenta a las conversaciones que tengas con otras personas y busques alguna oportunidad de poder mostrarle que hay una manera de pensar distinta que viene cuando escuchamos lo que Dios dice de nosotros.