Iglesia del Centro

Palabra Profética 2019: Sube, el cielo gobierna sobre la tierra. Pr. Carlos Mraida


Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. 2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. (Apocalipsis 4.1-2).
El Señor nos dice que hay una puerta que está abierta en el cielo. Y nos hace una invitación: Sube. Esa invitación cuando la tomamos, nos abre el acceso a la zona del trono. Juan inmediatamente subió en el Espíritu. Y lo primero que vio, fue precisamente el trono establecido en el cielo. Y sentado en el trono a Uno, el Padre Celestial. Y a su diestra, en el lugar de máxima autoridad, está Jesucristo. El Padre lo exaltó allí y le sentó por encima de todo poderío espiritual y humano. Él fue coronado como Rey de Reyes y Señor de Señores.
Dice Apocalipsis que delante del trono se encuentran los 7 Espíritus. El 7 no es algo numérico, sino símbolo de perfección. Es el Espíritu Santo de Dios.
Así que cuando el Señor nos invita a subir en el espíritu podemos tener una doble seguridad. Cuando en adoración lo hacemos, la puerta está abierta, y que al hacerlo podemos ingresar a la zona del trono donde están el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Pero la zona del trono no termina allí. El v. 4 dice: Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.
No sólo hay un trono, sino que alrededor del trono hay 24 tronos, 24 lugares de autoridad. ¿Quiénes se sientan allí? 24 ancianos. ¿Quiénes son? Los 24 ancianos en el libro de Apocalipsis representan al pueblo de Dios de todos los tiempos. Los creyentes del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, de las 12 tribus de Israel, y los creyentes del Nuevo Testamento, seguidores como los 12 apóstoles de Jesucristo, es decir la iglesia.
¿Y qué están haciendo los creyentes sentados en los tronos? Dos cosas:
1. Adoran al Señor que está en el trono: los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas (4.10-11).
2. La segunda cosa que hacen es emitir sentencias, decretos sobre la tierra, por eso están sentados en tronos, en lugares de autoridad: Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar (20.4).
Así que cuando aceptamos la invitación que el Señor nos hace, de subir adorándolo, nos encontramos con la zona del trono en el cielo, y allí el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre sentado en el trono, el Hijo a su diestra por encima de todo poderío. Delante del trono, el Espíritu Santo.
Al adorar y penetrar por la puerta celestial:
- Tenemos acceso a la Paternidad que nos ama con amor inagotable llenándolo, sanándolo y afirmando nuestras vidas con su aprobación.
- Tenemos acceso a la autoridad porque Jesucristo, máxima autoridad, nos ha sentado juntamente con Él.
- Tenemos acceso al Espíritu Santo, fuente de toda revelación para nuestras vidas.
Y cuando lo hacemos, entonces tenemos autoridad para emitir sentencias, para decretar realidades desde el mundo espiritual, para que ocurran aquí en nuestro mundo natural.
Dice Isaías 61 que el pueblo de Dios tiene una misión que es anunciar el evangelio, sanar a los enfermos, dar libertad a los cautivos, anunciar el año del favor de Dios y de la vindicación del Señor sobre nuestros enemigos y también hemos sido enviados a: ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya (Isaías 61.3).
Se nos ha dado autoridad, para que sentados en la zona del trono, desde allí, gobernemos sobre las realidades de dolor, de manera que podamos vivir aquí en la tierra como en el cielo. ¿Cómo lo hacemos? Por medio de la palabra de autoridad. En nuestra boca hay poder para la vida y para la muerte.
El profeta Daniel lo dice muy explícitamente:
La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres
Daniel 4.17
Dios ha determinado que por nuestra boca los hombres conozcan que el cielo gobierna sobre la tierra. Nos ha dado la misión de emitir sentencias, decretos. Que por nuestra boca por nuestros dichos, sea la resolución.
¿Qué pasa cuando no lo hacemos? Isaías 42.22 nos dice lo que ocurre: Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
El pueblo de Dios es saqueado por el diablo, humillado, encarcelado, escondiéndose temeroso de las realidades y de los ataques diabólicos. Es despojado porque no hay quien ordene la libertad y la restitución.
El diablo tiene vía libre para atacarnos. En Génesis 2 Dios le da autoridad al hombre y a la mujer para gobernar, señorear sobre toda la realidad. Pero en Génesis 3 cuando el ser humano peca engañado por el diablo, le entrega a Satanás la autoridad sobre su vida y su realidad. Y por eso el diablo ataca, saquea, humilla, encarcela, angustia, entristece, enferma, debilita, ata, despoja, empobrece, violenta. Él vino para robar, matar y destruir. Pero también el Señor dijo que Él había venido a este mundo para darnos vida y vida en abundancia, deshaciendo las obras del maligno.
Cuando Jesús vence al diablo en la cruz y en la resurrección, le arrebata la autoridad que nosotros le hemos dado por medio del pecado. Y el Padre lo exaltó a su Hijo al lugar de máxima autoridad por encima del diablo.
Y a los que le hemos entregado nuestra vida a Cristo, nos abrió el acceso, la puerta en el cielo para que nos sentemos juntamente con Cristo alrededor del trono por encima del diablo, es decir para que recuperemos la autoridad perdida, y ya no nos resignemos más a ser despojados, saqueados, humillados, enfermados, emprobrecidos, entristecidos, debilitados, vencidos, atados, abusados por las tinieblas.
Nos sentó en tronos espirituales de autoridad para que desde allí decretemos, que por el dicho de los santos, que por tu boca y por la mía, demos la orden de libertad, de restitución, de bendición, de sanidad, de victoria. Para que ordenemos que a los hijos de Dios, les sea dada gloria y no cenizas de derrota. Alegría y no tristeza y luto. Que nuestras bocas se llenen de alabanzas y no de angustia y desesperación. Que nos levantemos como fuertes y grandes robles plantados por el Señor en esta tierra.
En este comienzo del año, el Señor nos dice que debemos anunciar el año del favor de Dios, proclamar el año agradable del Señor.
Esa expresión hacía referencia, a lo que ocurría en Israel cada 50 años. Era el año del jubileo, y era el año en donde todo Israel debía perdonar las deudas, liberar a los esclavos, se recuperaban las propiedades perdidas que eran restituidas, y la tierra descansaba. Eso ocurría cada 50 años. Se tocaba un cuerno llamado yobel, una trompeta, que pregonaba que era el año de libertad.
Pero resulta que cuando Jesús empieza su ministerio va a la sinagoga y lee este pasaje de Isaías 61, y dice que él vino para anunciar el año agradable del Señor, que ya no será cada 50 años, sino siempre.
Y manda a su iglesia con la misma misión: pregonar el año del favor de Dios, el año de la liberación, el año de la restitución, el año del descanso, el año de la gracia, el año de la alegría, el año de la bendición plena.
Cuando Juan ve la puerta abierta en el cielo escucha una voz que suena como trompeta, escucha una voz como el sonido de un yobel, del cuerno que sonaba para anunciar el año del jubileo que le dice: SUBE. “Juan, tenés acceso al trono”.
Podés vivir en jubileo permanente. No te resignes a vivir bajo el diablo. Te siento juntamente con mi hijo encima. Te doy autoridad. Ya no vivas como tantos que viven despojados y humillados, encarcelados y saqueados porque nadie ordena la liberación y la restitución. Subí, sentate con todo mi pueblo en los 24 tronos y ejerzan autoridad.
Están por encima. Están en el tercer cielo, que es arriba del segundo, por encima de los principados y potestades, y del mundo de los ángeles caídos que los oprimen. Escucha el sonido de trompeta, y pregona, anuncia, decreta, declara, creyendo que 2019 es año de mi favor, de mi gracia, de liberación, de sanidad, de gozo, de alegría, de descanso, de bendición plena, para todos los que suban por la puerta abierta, me adoren postrados ante mí, para los que echen sus coronas a mis pies, es decir vivan bajo mi autoridad, porque yo soy digno de recibir toda la gloria, la honra y el poder.
¿Qué tengo para profetizar sobre 2019? Dos cosas:
1. Primero, será un año donde el diablo seguirá saqueando en este mundo de injusticias, seguirá pisoteando con violencia a niños y a mujeres en esta sociedad de abuso y maltrato. Seguirá atrapando en cárceles de adicciones y en cuevas de apatía a adolescentes y jóvenes. Continuará despojando a la clase media, y empobreciendo a los pobres. Que la angustia crecerá porque la gente seguirá viendo que no hay un liderazgo mundial ni nacional que libere ni quien de la orden de restitución.
2. Pero la segunda cosa que tengo para anunciar para el 2019, es que la puerta del cielo sigue abierta. Que la invitación sigue vigente: Sube. Y que los que en adoración se postren ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, vivirán sanos y felices, con autoridad, en plenitud.
Y se sentarán en los 24 tronos para decretar libertad, sanidad, bendición, abundancia, paz, alegría, gracia, descanso, plenitud para los demás. Serán los que darán la orden de libertad y de restitución. Serán los que ordenen que a los afligidos se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.
El cielo abierto y la invitación: Sube, no es para misticoides, gente rara. No es para evadirnos de la realidad, sino para ejercer autoridad. El cielo gobierna sobre la tierra. Pero como todo, todo, todo lo que Dios hace es encarnacional, el cielo gobierna sobre la tierra a través de los 24 ancianos. Están sentados en 24 tronos porque tienen autoridad sobre las tinieblas. Se nos llama ancianos, no porque seamos viejitos, sino porque ese era el título de gobierno en el antiguo Israel. Los ancianos se sentaban a las puertas de las ciudad a gobernar y a juzgar.
Al ladito de la puerta del cielo Jesucristo nos ha sentado a gobernar y a juzgar. Encarnamos aquí en la tierra su autoridad, y ejercemos el gobierno del cielo sobre la tierra. Traemos su Reino, su gobierno para que aquí en la tierra, se haga como en el cielo. Y lo hacemos con nuestra boca.
Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, Y sobre tus caminos resplandecerá luz. Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá; Y Dios salvará al humilde de ojos. (Job 22:28-29)
Con esa autoridad determinamos, decretamos para nosotros, creando realidades de bendición, restituyendo lo que el diablo nos haya quitado, desautorizándolo prohibiéndole que lo siga haciendo y decretamos la bendición para los demás, decretamos el año del favor de Dios.
Mirá como lo dice la otra versión: Prosperarás en todo lo que decidas hacer y la luz brillará delante de ti en el camino. Si la gente tiene problemas y tú dices: “Ayúdalos”, Dios los salvará.
2019 será un año en Argentina de renovación del gobierno. Sea que sea elegido otra vez el actual o que venga uno nuevo.
Después del acto del 4 de agosto que motivó que los senadores votaran en contra del aborto, los evangélicos adquirimos una visibilidad inédita en la nación. Los políticos se desesperan por sacarse fotos con pastores aunque sean ignotos, con la intención de tratar de decir los evangélicos me apoyan. Lo de Brasil también ha potenciado esto. Y lamentablemente algunos pastores caen en la trampa y coquetean a ver si consiguen algún espacio, o algún beneficio. Dios nos está abriendo una oportunidad, de mayor visibilidad, pero lo peor que podríamos hacer es confundir oportunidad con oportunismo.
Lo que nosotros debemos decirle a todos, de una línea y de otra, es lo que Daniel le dijo a Nabucodonosor: Rey Nabucodonosor, por favor, acepte mi consejo. Deje de pecar y haga lo correcto. Apártese de su perverso pasado y sea compasivo con los pobres. Quizá, entonces, pueda seguir prosperando (Daniel 4.27). Y Daniel le anticipó que perdería poder pero que tendría la oportunidad de recuperarlo: Esto significa que usted recibirá nuevamente el reino cuando haya reconocido que es el cielo el que gobierna (4.26).
Cuando todo decía que estaba definida la ley del aborto, la iglesia se sentó en los 24 tronos y ejerció autoridad, y manifestó en la tierra que: EL CIELO GOBIERNA SOBRE LA TIERRA.
Quiero animarte a que 2019 empiece a ser para vos año de elección de un nuevo gobierno en tu vida: año del gobierno del cielo sobre la tierra. Vos también podés recuperar lo que el diablo te robó, y alcanzar lo que él no te permitió. ¿Sabés cuándo? Cuando reconozcas que el cielo gobierna sobre la tierra y ejecutes tu autoridad.
Para vos hay una sola profecía para el 2019: prosperarás en todo lo que determines y el Señor te usará para decretar con tu boca la ayuda, la salvación, la bendición para los que te rodeen. Vas a decir: el enaltecimiento viene sobre esta situación y el Señor lo hará.
Alguno que está leyendo esta palabra, tal vez diga: yo sé que el Señor tiene la victoria, pero en este mismo momento estoy siendo derrotado. Y he orado pero no ocurre nada. Nuestro problema no está en las palabras que decretamos, sino en la fe detrás de esas palabras. La mayoría no creemos que realmente haya autoridad y poder en nuestras palabras. Decretarás, determinarás una cosa y será firme. Enaltecimiento habrá. Nos sentó en tronos de autoridad, somos parte de la corte celestial desde donde se ejerce el gobierno sobre la tierra. Y somos la boca de Dios para hacerlo aquí en el mundo natural. Cuando lo hacemos los ángeles ejecutan las órdenes de la corte celestial. Llevan a cabo nuestros decretos proféticos que están alineados con la Palabra de Dios y su voluntad.
Su poder se pone en marcha cuando nosotros damos la orden: Restituid. Entonces los ángeles del cielo son liberados para ejecutar el justo decreto.
Algunos están perdiendo en la lucha contra el pecado. O contra la enfermedad. Otros, peleando por prosperar y no ven el resultado. Otros débiles esperando el cumplimiento de una promesa. Muchos clamando por eres queridos sin Cristo o alejados de su casa. Y hoy dicen: yo sé que Cristo me ha hecho más que vencedor, pero en este momento estoy perdiendo la pelea.
Daniel vio espiritualmente lo que vos estarías pasando hoy: Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía (Daniel 7:21). Ese cuerno, era el poder de las tinieblas que viene contra vos y contra mí. Y Daniel pudo ver cómo prevalecía hasta… ¿Hasta cuándo?: hasta que vino el Anciano —el Altísimo— y emitió un juicio en favor de su pueblo santo. Entonces llegó el tiempo para que los santos tomaran posesión del reino (Daniel 7.22).
Ese día ya llegó. El Altísimo ya emitió su decreto a favor de nosotros. Pero eso no se materializa hasta que los santos asuman su autoridad. Por eso este año, puede ser el año de tu jubileo de tu definitiva liberación. De que te sientes en los lugares de autoridad y la ejerzas. 2019 año de decretar.
¡Ahora mismo, podemos aceptar la invitación del Señor y subir, y ocupar nuestro lugar en la corte del cielo, en los tronos de autoridad, por encima de Satanás! Hoy mismo podemos comenzar a actuar con el poder de la declaración en nuestra boca!
Dos lugares para posicionarnos en este 2019: en las cuevas de Isaías 42, despojados, saqueados, humillados o en los tronos de Apocalipsis 4.
Dice Isaías 42 que el pueblo vive despojado, saqueado y humillado porque no hay quien libere ni quien diga restituid.
Pero yo quiero dar esa orden en tu vida, para iniciar en vos un nuevo tiempo en el nuevo año, en donde vos definitivamente ocupes tu lugar de autoridad.
Pensá en tu situación actual. Tal vez tu situación está relacionada con tu salud. Espíritus de enfermedad se han liberado contra vos. O puedo ser un ataque sobre tu hogar. O sobre tu economía. Sentís que el diablo te está frenando y está impidiendo que recibas tu herencia y entres en tu destino. Cualquier área de tu vida en este momento donde sabés que hay una injusticia y que has tratado de superarla por vos mismo, pero ahora decís yo creo que voy a entrar en el año del favor de Dios y de su vindicación. Creo que 2019 será año agradable del Señor para mí, porque creo que el cielo gobierna sobre la tierra, y yo acepto su invitación de subir para ocupar mi lugar de autoridad.